5 dic. 2016

Diez negritos

Natalia García Baselga (1 Bach. D) recomienda:


Esta es su reseña:

Primero os voy a hablar de la autora, que, para mí, es la reina y señora de la novela negra. La novela negra es un género que personalmente me gusta mucho y se puede decir que me adentré en él con esta novela y fue el mejor comienzo que pude tener.
Una de las cosas que me gustan de sus novelas es que todas (o casi todas) están ambientadas en el Reino Unido, muchas de ellas concretamente en Londres, esto me gusta mucho ya que al ser  una ciudad que conozco se me hace una lectura algo especial. Pero lo mejor que tiene esta mujer y sus novelas es que nunca se sabe ni se intuye quien es el asesino y te deja sin dormir hasta que lo descubres. Nunca es el que piensas.
En este libro en concreto, 10 personas reciben una carta que les cita  en una mansión situada en una isla en la costa de Inglaterra. En la cena de la primera noche una misteriosa grabación les acusa de un crimen a cada uno y a partir de ahí van muriendo misteriosamente uno a uno siguiendo como patrón una canción infantil y a cada muerte desaparece una figurita de un negrito situada en la mesa del comedor.

Os digo de antemano que no os vais a oler quien es el asesino y si llegáis a estar prácticamente seguros de quien es os quito la ilusión de pensar que habéis resulto el misterio porque no va a ser.



Las ventajas de ser un marginado

Guillermo Arranz Sánchez (4º ESO C) recomienda:


Esta es su reseña:

Nombre: Las ventajas de ser un marginado
Autor: Stephen Chbosky
Editorial: Alfaguara
Número de páginas: 264 páginas.
Sinopsis:
Charlie tiene 15 años y se ha quedado solo tras el suicidio de su mejor amigo. Vive con sus padres, su popular y guapa hermana y un hermano mayor que es una estrella del fútbol americano y que está a punto de comenzar la universidad. Su profesor de lengua está convencido de que Charlie posee una gran capacidad intelectual. Tras conocer a Sam y Patrick empieza a comprender lo que es ser un adolescente, y comienza un viaje hacia la madurez que le llevará a recorrer caminos nuevos e inesperados. Con ellos descubre nueva música, empieza a beber, fumar y coquetear con drogas, cambia de amigos ¡Hasta que se convierte en un joven de verdad!
Leer más 

Nos deja también fotos de la película y el tráiler





1 dic. 2016

Buzón de sugerencias



Desde aquí, animamos a toda la comunidad educativa a llenar de contenido el buzón de sugerencias de nuestra biblioteca.  No dudéis en introducir tantas propuestas de uso de la misma o de adquisición de libros y películas como os apetezcan y consideréis oportunas.












¡Vuestra participación nos interesa!

24 nov. 2016

"Recomiendo un libro"


Recomiendo un libro es el nombre de la actividad que con motivo de la Feria del Libro se ha celebrado en el SUM de nuestro centro.


Cinco alumnos de 4º ESO y 1º BACH defendieron sus propuestas literarias ante un grupo de compañeros ávidos de títulos nuevos.  







Derrocharon entusiasmo, pasión por los libros, ganas de compartir sentimientos...

Natalia G.ª Baselga (1ºBach.D)

Ismael Magariño Durán (4º ESO B)






  
       Beatriz Calvo Jiménez
(1º Bach.D) 

Guillermo Arranz Sánchez (4º ESO C)

Pedro L. Sánchez Tamayo (1º Bach.D)


... y experiencias literarias.







Todo nos lo contarán en próximas entradas.

¡Enhorabuena a todos y gracias por participar! 

Continuará...




16 nov. 2016

Feria del Libro de nuestro instituto

        ¡Ya empezó la Feria del Libro del Néstor! 

          

              
¡Disfruta entre los libros y aprovecha los descuentos!


También está abierto por la tarde de 17:00 a 20:00 horas.


12 jun. 2015

La novia del metro

Marcos Agripa Fernández García 
4º B (2014-15)

“El amor es una ruina”, leyó Carlos. Trabajaba en el grupo de mantenimiento del metro de Madrid. Hoy le había tocado encargarse de la franja de Atocha. Su trabajo era comprobar que todo estaba en perfecto estado para que el metro circulase sin problemas a la mañana siguiente. Encontrarse grafitis como el que acababa de leer no le sorprendía en absoluto. Lo que realmente le llamó la atención, fue que había otro igual a menos de treinta metros.

Estaban hechos con una pintura roja y un trazado firme; la pintura aún estaba húmeda.
Siguió caminando y se encontró con otra pintada igual a las anteriores. Extrañado, se acercó y la tocó: era muy reciente y con suerte el responsable aún estaría por el túnel. Aligeró un poco el paso y se encontró con un rastro de pintura. Mientras seguía el rastro, encontró más grafitis, a cada cual más reciente. Entonces, una ráfaga de viento le vino de frente y fue entonces cuando se dio cuenta de que el rastro no era pintura: era sangre. Un aroma a óxido le incitó a seguir para ver si descubría el motivo. Y efectivamente, unos metros más adelante encontró un cadáver rodeado de sangre.

Era una chica de unos veinte años que iba vestida con un traje de novia. La habían degollado y posiblemente, torturado. Tenía quemaduras por todo el cuerpo y le faltaban varios dedos de las extremidades superiores. Carlos sacó el móvil rápidamente e intentó llamar a la policía, pero algo le sobresaltó por detrás. En cuanto se dio la vuelta, la chica se le abalanzó. Carlos fue encontrado muerto a la mañana siguiente.


¿Y la chica? Ni rastro de ella.

13 may. 2015

El pianista

Manuela López

2º ESO  B

Sola en casa estaba ella cuando sucedió.

La casa, recién comprada, pero muy antigua, un caserón que se alzaba sobre una colina, estaba desierta, exceptuando a esta joven muchacha que dormía plácidamente en su cama.
Sus padres habían salido a cenar tras la agotadora mudanza, dejando a la joven sola, únicamente acompañada por el gato y las toneladas de polvo acumulado durante el tiempo en que la casa había estado deshabitada.
Y la chica dormía.

Y el gato que dormía.
Y el polvo que dormía.
Y la casa que... ¿dormía?

Entonces el piano comenzó a sonar.

Y la chica abrió los ojos.

El piano... ¿pero qué piano? Ellos no tenían piano.
La chica se incorporó. Escuchó con atención.

Pero, ¿cómo...?

Se levanta de la cama.
El gato que bufa.
El polvo que duerme.
La chica que escucha.
Y el piano que suena.
Y el gato que calla.
Un maullido lastimero. Y silencio.
La chica aguanta la respiración.

-¿Gato?-pregunta con un susurro, ya que así es como se llamaba el animalito.

Y no hay respuesta. Y la muchacha avanza. Y tropieza. Tropieza con...

El alarido de la chica es ahogado por más notas del piano.
La chica trata de relajarse.

Inspira, expira; inspira, expira...

Así hasta que los latidos de su corazón recuperan un ritmo normal.
Y frunce el ceño y avanza hacia el sonido triste del piano, ignorando el cuerpecito sin cabeza de su amigo gatuno.
Comienza a caminar, temblorosa, por los lúgubres pasillos de la casa.
Un susurro, un golpe, un chasquido, un chirrido...
La música sube de tono, cada vez más. Quien sea que toque está enfadado. Muy enfadado.

Un largo escalofrío recorre la columna vertebral de la muchacha.
Y la música baja de tono otra vez.
De nuevo suena triste. Melancólica.
Y la chica sigue avanzando. Y la música se oye más nítidamente.
Y más. Y más. Y todavía más.
Hasta que se topa con una puerta, vieja, astillada y abollada.

Una puerta. Juraría que no estaba ahí antes.
La chica duda. ¿Debe abrirla?
La música vuelve a subir de tono. Otra vez parece enfadado. Ni se te ocurra, parece decirle.
Aun así, valiente, la chica la abre.
Sea quien sea el que está ahí dentro...está triste, enfadado y melancólico a la vez. Desesperado.

Está todo a oscuras cuando la niña cruza la puerta.
Y el piano sigue sonando.


Ella saca una caja de cerillas de su bolsillo izquierdo, y en cuanto prende la llama, la música cesa.

A la luz de la cerilla, la chica distingue una polvorienta habitación sin ventanas. No está amueblada, no hay nada.
Exceptuando, claro, al negro piano de cola que hay en el centro de la sala. Pero ni rastro del melancólico pianista.

Avanza hacia el piano. Con la punta de los dedos roza las teclas, y el cálido taburete.

Cálido...como si alguien se hubiera sentado hace un momento.

Da un paso atrás aterrada. Sin dejar de mirar el taburete.

De repente algo le llama la atención.
Eso que hay a escasos metros del taburete, ¿no será...?
Y apenas le da tiempo a asimilarlo cuando una gélida mano le tapa la boca ahogando su grito de espanto.
Un dolor profundo en la cabeza, una dolorosa explosión en el pecho, todo empieza a verse borroso.
La chica yace en el suelo. Junto a la cabeza de su gatito.
Y el piano comienza a sonar otra vez.


Desperté


Exposición en la sala El Apeadero (Granada)

Desperté de aquella pesadilla, y pasó, un grito se apoderó de mí, lo último que vi fue aquel cuadro, aquella sonrisa diabólica que me dijo “ven”.


Blanca Barcia Torres    1º ESO E